domingo, 20 de octubre de 2013

la responsabilidad de enseñar

Justo antes de empezar este comentario, leo en el periódico El Pais en edición digital, un artículo sobre el proyecto "Navegamos Juntos" del Instituto Público "Gabriel García Márquez" en Tiétar (Cáceres). En este proyecto, un grupo de estudiantes de "diversificación" se transforman en profesores de personas mayores en uso de las tecnologías de la iformación y la comunicación. Os copio el enlace

http://blogs.elpais.com/escuelas-en-red/2013/10/contigo-mis-males-tienen-remedio.html


Pienso en la clase del lunes pasado, concretamente en enseñar sin dominar la materia. Pienso que nadie sabe de todo y que por otra parte no hay nadie que no sepa absolutamente nada. También pienso en nuestro rol actual de alumnos y en nuestro futuro como profesores y en las que he sido profesora (de clases particulares) y en los momentos en los que he sido con horas de diferencia profesora y alumna.
Considero que es cierto que al alumno presupone que su profesor domina la materia y el profesor se siente más cómodo en la clase cuanto más controla el tema y me viene a la cabeza que la relacción alumno- profesor tiene un gran componente de sinceridad, de honestidad, de decir en un momento dado "esto no lo sé seguro, lo miro y os digo mañana" y que de esa sinceridad parte mi responsabilidad por estar lo más preparada posible, lo más actualizada posible, la responsablidad por controlar la materia como respuesta a la confianza que el alumno pone en nosotros... las profesoras que pusieron en marcha el proyecto, Inma Muñoz e Inma Carretero, ponen el acento en la motivación y lo llaman la responsabilidad por enseñar de unos y otros.


Reflexiones de la actividad: Enseñar entre iguales

Aquí recogemos las opiniones de algunos miembros del grupo de la especialidad de Lengua Castellana y Literatura que representan la opinión global del grupo:


Pilar López Torres
En primer lugar, cuando explicamos a nuestros compañeros de la especialidad de Inglés un contenido propio de nuestra especialidad “los verbos transitivos e intransitivos”, me dí cuenta de la importancia de una buena preparación previa de la clase, para que personas ajenas a nuestra especialidad pudieran entender el contenido. Es cierto que el contenido era muy fácil y de cultura general, pero aún así, esta tarea implica una preparación más seria que las demás. En estos momentos, construimos contenido juntos, ya que tuvimos feedback por parte de nuestros compañeros a través de sus preguntas y las nuestras.
En segundo lugar, cuando enseñamos a los compañeros de inglesa un tema con el que estábamos familiarizados “cómo hacer una tortilla de patata”, estábamos más relajados construyendo conocimiento que con la anterior explicación. Incluso hasta nos reíamos porque ambos grupos coincidimos en explicar el mismo tema. Descubrí que pese a ser el mismo tema, cada grupo tenía una forma distinta de dar la explicación e incorporaba variantes que el otro grupo no había mencionado.
En tercer lugar, cuando enseñamos a los compañeros un tema con el que no estábamos familiarizados “el reciclaje” nos sentíamos libres y hablábamos sin reflexionar ni darnos cuenta de que debíamos “enseñar algo”. Creo que estábamos inseguros y no nos atrevíamos a meternos en el fondo del tema por miedo a que nos preguntaran algo y no supiéramos darle respuesta. Es cierto que luego reflexionamos entre todos y nos dimos cuenta de que sabíamos más de lo que pensábamos reflexionando sobre nuestras propias experiencias.

Cristina González Sainz
Como Pilar, también pienso que hablar de un tema de nuestra especialidad conlleva mayor responsabilidad. Es algo que has estudiado y, por lo tanto, debes saber y mostrarte seguro al hablar de ello. En cambio, hablar de algo que conoces bien resulta más sencillo porque estás bien informado y, además, probablemente, te gusta el tema (en el caso de la receta para hacer la tortilla española que elegimos en nuestro grupo, todos habíamos hecho tortilla alguna vez o, al menos, habíamos visto cómo se hace). Por último, hablar de un tema que desconocíamos tiene como ventaja que no es algo que hayamos estudiado antes y, a diferencia de lo que ocurría en el primer caso, no sentíamos la responsabilidad de tener que conocerlo y explicarlo bien. En nuestra exposición sobre el reciclaje dejamos claro que eran cosas que imaginábamos que eran así, pero se apreciaba cómo en la primera parte (hablando sobre los verbos “transitivos e intransitivos”) exponíamos con seguridad, sabiendo bien lo que decíamos, y en esta última parte, no ocurría lo mismo. Una buena idea, fue invitar a los oyentes del grupo de Filología Inglesa a que participaran haciéndoles preguntas y formando debate.

Jorge Izquierdo Periáñez
A la hora de explicar el tema relativo a nuestra especialidad, verbos “transitivos e intransitivos, sentí que al estar más familiarizado con la materia la preocupación era menor al tener controlado el contenido de lo que se explicaba. La seguridad en la exposición era mayor y con ello entiendo que los alumnos captaban de manera más clara lo que se les explicaba.
En relación al segundo tema explicado, la elaboración de una tortilla de patata, podría haber cosas que se desconocían o que no estaban totalmente asentadas en la memoria, de ahí que la explicación fuera más abierta y menos estructurada. Aun así, creo que la explicación fue satisfactoria ya que a pesar de no dominar el tema completamente, había seguridad en la ejecución de la tarea.
Por último, con relación al tercer tema explicado, el reciclaje, a pesar de que no se dominaba y no había un conocimiento pleno de lo tratado, se expuso de manera clara el contenido, llevando a cabo satisfactoriamente la tarea, a saber, hacer una exposición de los diferente medios de reciclaje. Se preguntó a los alumnos si sabían de otros medios de reciclaje, cosa que ayudo a hacerlo más participativo y de esa manera a completar la exposición.
Puedo concluir a raíz de este ejercicio, que al exponer un tema, este uno familiarizado con él o no, el hacerlo de manera segura y confiando en las capacidades de uno mismo para llevarlo a cabo conllevará que la tarea se haga más fácil y satisfactoria.

Elena Romero
En nuestro caso, los temas a exponer se decidieron en una especie de “asamblea popular” y a votación. Además, con tal de organizar correctamente la exposición de los temas elegidos, dividimos al grupo en tres subgrupos: cada uno de ellos de ocupó de preparar la exposición del tema correspondiente. El primero de los grupos, al hablar e intentar enseñar el uso de los verbos transitivos e intransitivos, creó un ambiente serio a la par que distendido, en el que los presentes “estudiantes” contestaban a las preguntas de sus “profesores” a pesar de no conocer el tema y tener pocos conocimientos sobre este. El segundo de los grupos preparó de manera exhaustiva los pasos y formas de hacer una tortilla de patatas. En nuestro pequeño grupo existió la coincidencia de que ambos bandos, filología inglesa y filología española, coincidieron en la explicación de cómo hacer una tortilla de patatas. Sin embargo, pudimos darnos cuenta de que cada grupo tenía una versión diferente a la hora de someter a los “alumnos” a la clase magistral. Aquí surgió mi interés en preguntarme cuál de estas dos versiones podría considerarse la correcta o si ambas eran válidas por igual. Por último, lo más sorprendente sobre el tercer grupo es que a pesar de no ser expertos en el tema, gracias a la colaboración entre “estudiantes” y “profesores”, pudimos extraer mucha más información de la que disponíamos en un principio.


sábado, 19 de octubre de 2013

Enseñar conocimientos entre iguales

Buenos días,
Estas líneas sobre el ejercicio que hicimos en clase sobre el pasado lunes, son las conclusiones que comentamos en el grupo después. Por tanto son fruto del trabajo de:  Elena Félix, Silvia Fernández, Flavia Piñeriro, José Javier Martínez, Lucila Estrada, María Jaén, Paula Navarro y Estíbaliz Espejo-Saavedra.
Con respecto al ejercicio propuesto, nos gustaría comenzar estas conclusiones con una cosa que observamos, y que quizá no se haya señalado hasta ahora -si es así, corregidme- y es que nos resultó mucho más fácil, en cualquiera de los tres casos, enseñar y aprender, o al menos comunicarnos, entre iguales. El ambiente era más distendido. Tanto cuando tomábamos el papel de alumnos como el de profesores, los miembros de ambos grupos estuvimos relajados, las distancias eran más cortas y la interacción fácil. Probablemente la distribución circular al rededor de una mesa, también ayudó. Nunca ninguna de las personas que tomaron la palabra pareció ocupar el lugar simbólico de profesor clásico, como autoridad intelectual por encima de los demás, e incluso el resto participaba o ayudaba a la exposición mediante preguntas.
Si bien esto podría no tener relevancia en cuanto a cómo se explica algo que se conoce o no, nos parecía importante señalarlo, precisamente, relacionándolo con lo que vimos anteriormente con el ejercicio de categorizar las categorías de profesorado que hicimos la semana anterior.
Pero, si nos dirigimos concretamente al trabajo de cómo enseñar qué, hemos observado que, desde la perspectiva de quien enseña, íbamos abriendo más el diálogo y la participación a medida que lo explicado nos era más desonocido.
En el primer caso, en el que explicábamos a los compañeros de la especialidad de inglés, qué era un soneto, hicimos más bien una explicación tipo magistral. Habíamos organizado cómo exponer el tema y buscamos un material ad hoc. Concretamente un soneto de Lope de Vega en el que se explica cómo es un soneto. Sin embargo, tal y como comentamos después, no dejamos demasiado espacio al conocimiento compartido y la interacción. Como especialistas en el contenido concreto, nos costaba dejar cabos sueltos, partes sin explicar.
El segundo caso, en el que quisimos enseñar cómo se suben y bajan las escaleras mecánicas en Madrid, la clase fue más cooperativa, anecdótica y lúdica. Preparamos la presentación casi como si se tratara de una obra de teatro, algunos explicaban mientras otros representaban las instrucciones simulando con mímica cómo llevarlas a cabo. Los compañeros que tenían el roll de alumnos interactuaron y contaron muchos casos de cosas que les había ocurrido a ellos. En definitiva, un tema que parecía que no iba a dar de sí, porque en teoría todos lo conocíamos bien, terminó siendo un tema con mucho para comentar. Quizá porque todos nos sentimos lo suficientemente cómodos y teníamos experiencias al respecto.
Por último, tratamos un asunto que no conocíamos en profundidad y del que todos teníamos alguna idea previa. Pero quisimos además, que se tratase de algo que nos pareciera importante, para que pudiera despertar el interés de aquellos a quienes iba dirigido. Fue el tema más difícil de elegir, consensuar y preparar. Por eso, mientras organizábamos cómo tratarlo, pensamos que quizá sería más útil lanzarlo como debate con el fin de que todos juntos aportásemos datos para construir conocimiento. Elegimos: Funcionamiento y utilidad del Senado en España. Aunque apenas nos dio tiempo a mucho, y no llegamos a demasiadas conclusiones, al contrario de lo que nos podía haber parecido a priori, entre todos descubrimos que teníamos más nociones de las que pensábamos. Si alguno decía algún dato, otros recordábamos otros relacionados y así, poco a poco y entre todos, conseguimos ir dándole algo de forma. Parece importante señalar que en este caso, como nadie conocía en profundidad el tema, las fronteras entre quienes enseñábamos y quienes aprendían se diluyeron casi por completo. Todos aportamos y todos aprendimos.
Tal y como hemos comentado en el grupo después, podríamos concluir que para que exista aprendizaje no parece tan definitiva la división de profesor como absoluto experto que, como diría Paulo Freire*, vierta conocimientos sobre un alumnado pasivo que simplemente los acumula. De hecho, a pesar de que fue expuesto de forma clara, ejemplificada y bonita, nos preguntamos si ahora mismo nuestros compañeros sabrían decirnos algo sobre el soneto, o simplemente terminaron por olvidarlo con rapidez. Parece que, desde nuestra misma experiencia como alumnos en esa actividad, nos hemos quedado más con las cosas que hablamos entre todos, que las que se enseñaron de forma magistral.
Esperamos que estas conclusiones os hayan servido para entender también vuestros propios procesos. Gracias a todos por exponer las vuestras.
Un saludo

*En otra asignatura hemos visto algo del trabajo de Paulo Freire y su teoría de la "Enseñanza bancaria" y no podemos dejar de relacionarlo con las conclusiones que hemos sacado de esta práctica. Aunque los compañeros de nuestra clase lo conocen, se puede consultar pinchando en el siguiente enlace: "Paulo Freire. Constructor de sueños"

Sólo el que mucho sabe puede convertir en fácil lo difícil

Desde mi punto de vista, el experimento nació marcado por su contexto desde el primer momento. Pese a nuestros esfuerzos como futuros enseñantes, la naturaleza del evento, que reunía a un puñado de chicos jóvenes que se acababan de conocer y que tenían que instruir a sus semejantes sin la asfixiante presencia de un tribunal o tutor, restó valor real a las conclusiones que podamos extraer de este primer intento de docencia. Sin embargo, creo que fue un interesante punto de partida, pues nos hizo ver que incluso en contextos favorables -entre compañeros de semejantes edades y formación académica similar, en un ambiente distendido, sin evaluación,...- instruir a los demás es complicado. No me quiero imaginar si a las siete sillas mal montadas que colocamos frente a nosotros les hubiéramos incorporado un par de repetidores de la ESO, la estudiante del chicle, la del WhatsApp, el que se saca los mocos, la delegada que te fríe a preguntas, el empollón que corrige al profesor y esa decena de alumnos del "a mi ni me va ni me viene" a los que ni siquiera la docencia en formato Sálvame les haría desistir de su esperado momento para ordenar pensamientos.

La enseñanza es una ciencia tan complicada que saber más no siempre significa enseñar mejor, sin embargo, el que no conoce el contexto de las cosas difícilmente sabrá explicar con éxito su contenido a un alumnado ávido de respuestas. Con esto quiero defender la postura de que, si bien no es necesario conocer al dedillo una materia para afrontar el reto de enseñarlo -como pudimos comprobar cuando planificamos la exposición sobre el reciclaje, elegido como nuestro tema desconocido- sólo cuando manejamos la materia somos capaces de disfrazar de fácil lo difícil, de simplificar lo desconocido, de amenizar lo aburrido ante el que no tiene interés. Sólo así el profesor puede hacer uso de su mejor arma docente: las respuestas. De esto pude obtener un grato ejemplo cuando observé a mis compañeros exponer su clase (magistral) sobre los verbos transitivos e intransitivos. Sólo el que se ha enfrentado a su aprendizaje sin complejos y ha estudiado sus usos y normas con paciencia, es capaz de exponer con tanta claridad y sencillez un aspecto que para algunos puede resultar complejo.

Con el tema desconocido, en cambio, nos encontramos con la necesidad de poner en común nuestros escasos conocimientos sobre el asunto, resultando con la agradable sorpresa de que no sabíamos tan poco como pensábamos. Preguntar al alumnado por su experiencia o generar polémicas en torno a lo que está bien o está mal fue un recurso desesperado -que funcionó, esta vez-, sin embargo, me resulta complicado dar la razón a los que piensan que se puede dar clase incluso sobre lo que no se sabe (o a los que piensan que incluso es más fácil) cuando, pese a la benevolencia de los compañeros -que trataron de no hacer sangre de nuestra ignorancia-, la realidad es que de haber tenido preguntas, difícilmente habríamos podido darles respuesta.

En cualquier caso, creo que el intento de master class del pasado lunes nos permitió conocer que el profesor cuenta con algunos recursos -como hacer preguntas a los estudiantes o generar debate- que le pueden ayudar a salir del paso ante una situación en la que se encuentre perdido o desinformado. Será útil para afrontar con mayor tranquilidad el día en el que los alumnos nos pregunten sobre lo que no sabemos, y no tengamos Google cerca.

Rubén Ortega Pérez - Lengua y Literatura

Experiencia de enseñanza entre compañeros

Esta entrada se corresponde con el grupo de lengua formado por Natalia Muñoz, Esther Nehama, Carlos Velado, María Macarro, Laura Alonso, Manuel Fernández-Galiano, Ana Orche y Diego Romero.
Para hablar sobre nuestra exposición, queremos tratar antes brevemente el tema de la planificación de esta actividad. Creemos que nos extendimos demasiado en el tiempo a la hora de seleccionar un tema, tanto que domináramos como de aquellos cuyos conocimientos fueran escasos. Sin embargo, la planificación se llevó después a cabo como esperábamos, y resultaron unas exposiciones preparadas.
En conclusión, se podría decir que la planificación es algo que requiere tiempo y un acto de "pararse a pensar" en cómo transmitir aquello que queremos enseñar, no solamente unos minutos antes de realizar la actividad; por lo tanto, el profesor no es solo contenido.
Respecto a la parte expositiva de la actividad, en general, nos hemos sentido más cómodos en la primera parte de las exposiciones, ya que teníamos la seguridad de dominar el tema que estábamos tratando, el esquema de comunicación. Tampoco nos ha resultado complicado tratar el segundo asunto, las redes sociales. Quizás no todos nos sentíamos capaces de establecer una clasificación de redes sociales, pero sí teníamos mucho que decir en el debate posterior que propusimos,  ¿cómo influyen las redes sociales en los adolescentes?, puesto que hemos sido y somos usuarios de este tipo de redes.
El último tema a tratar era la Guerra Fría. Ofrecimos muy pocos datos introductorios, y en este tema no todo el mundo participó, ya que nos sentíamos inseguros. Todos nos respaldamos en las aportaciones de un compañero que finalmente conocía bastantes datos sobre este hecho histórico. Pero en el aula no vamos a tener una figura como esta, sino que el alumno esperará que seamos nosotros los que le resolvamos las dudas.  Todos consideramos que lo más coherente es admitir nuestro desconocimiento sobre el asunto que nos plantean, pero darles herramientas para encontrar la respuesta, o bien traerla nosotros mismos al día siguiente.
En conclusión, enseñar no es lo mismo que contar o hablar de algo, es decir, aquello que tienes interiorizado y que asumes que conoces bien te da una confianza que te permite poder enseñar. Dicha confianza e interiorización de los contenidos también permite la transmisión con mayor facilidad a los educandos. Asimismo, el oficio del profesor requiere una serie de aptitudes que facilitan la enseñanza, como por ejemplo, el dinamismo, el respeto o la humildad.
Creemos que ha sido una práctica positiva, que nos ha hecho reflexionar sobre posibles situaciones, y acercarnos a ciertos recursos pedagógicos que el otro día improvisamos por intuición o imitación de conductas de otros profesores de nuestra vida académica.

viernes, 18 de octubre de 2013

Reflexión sobre enseñar y hablar

Esta entrada es en representación del grupo de inglés formado por Javier Hernanz, Lorena de la Fuente, Luna Arroyo, Dayane Iglesias, Claire Van Poperin, Alexandra Manzareanu,  Mónica García y Miguel Aguilar. En relación a la primera parte, en la cual debíamos enseñar a nuestros alumnos (esta vez el grupo de lengua castellana y literatura) algo que dominásemos ampliamente. Decidimos enseñar el Present Simple, algo que todos nosotros conocemos y nos resulta fácil de enseñar. Mientras preparábamos nuestra “lección de cinco minutos” decidimos que debíamos dividir nuestra lección en partes para poder así abarcar de un modo ordenado nuestra explicación. Decidimos hablar de sus formación, sus usos y compararlo con el español (ya que los tiempos difieren en algunos usos). A la hora de planificar esto, por lo general nos sentimos con confianza, seguros de lo que hablábamos pero al mismo tiempo precavidos para no cometer ningún error y ser correctamente académicos. Algunos de nosotros llegamos a sentirnos hasta presionados debido a lo académico del tema elegido.

En segundo lugar, en cuanto al tema que conociéramos pero no fuéramos expertos en él, decidimos enseñar como hacer una tortilla de patata (con cebolla, importantísimo). De cara a esta segunda enseñanza, nuestra actitud fue bastante más relajada que en la primera. Simplemente decidimos repasar entre todos de manera bastante ligera los ingredientes y los pasos a seguir para conseguir una buena tortilla. El ambiente, tanto en la preparación como en la explicación, fue mucho más distendido. La explicación no fue precisa en cuanto a las cantidades por ejemplo, simplemente fue una explicación breve del proceso. Cabe destacar, como curiosidad, que el grupo de lengua castellana y literatura decidió tratar el mismo tema que nosotros. Sin embargo, ellos sí fueron más exactos con las cantidades.

Por último, a la hora de enseñar algo de lo que no supiéramos nada, decidimos tratar el golf. Si bien es algo que conocemos de haber visto en la televisión alguna vez, ninguno de nosotros conoce el deporte más allá de meter la bola en un hoyo utilizando un palo. Para “preparar” nuestra lección, mejor dicho, charla, decidimos poner en común los conocimientos que tenemos sobre el tema, sin estar muy seguros de si estos eran correctos o no, y sumar todo lo que sabíamos para hablar de ello. Esta exposición de conocimientos sobre el golf no tuvo ninguna cohesión, simplemente hicimos una lista de lo que conocimos y hablamos de ello, sin tener ningún punto de vista didáctico. En otras palabras, no enseñamos nada, simplemente hablamos sobre un tema.

En definitiva, cuando se trata de enseñar algo que conocemos y dominamos, no nos resulta demasiado difícil organizar la información y presentarla de una manera comprensible para el alumno, pensando en su aprendizaje. Sin embargo, cuanto menos sabemos (o menos expertos somos) de un tema, más difícil nos resulta pensar en el alumno y más nos dedicamos exclusivamente a hablar, quizá incluso a la ligera en algunos casos. Además, hemos experimentado que los temas estrictamente académicos nos pueden llegar a poner más en tensión a la hora de explicarlos que los temas cotidianos o día a día, con los cuales nos sentimos más relajados.

jueves, 17 de octubre de 2013

Estilos de enseñanza-aprendizaje


Hola. Somos Carlos y Patricia, de la rama de orientación.

Junto con nuestro grupo, planteamos enseñar:

-       Resolución de conflictos en el aula (conocimientos propios de la especialidad).

-       Hacer una tortilla de patata (conocimientos externos a la especialidad pero conocidos).

-       Hacer un cuadro de punto de cruz (sin ninguna noción de conocimiento).

A mayor desconocimiento de los contenidos que impartimos, mayores dificultades nos encontramos. Llega un punto en el que, a pesar de tener las herramientas y conocimientos para impartir cualquier temática, al desconocer totalmente el contenido que tenemos que transmitir no podemos hacerlo; o por lo menos no de forma directa. Creemos que no se puede enseñar algo que no se sepa. No obstante, si nos vemos en esa situación podemos aprender con los alumnos y plantearles metodologías paralelas y complementarias a las clases más habituales. Éstas pueden consistir en: mandarles hacer búsquedas para que ellos mismos construyan su aprendizaje (preguntar a familiares y amigos, búsquedas por internet, bibliotecas…); proponerles ver el contenido en la próxima clase y ser nosotros mismos los que busquemos la información; hacer una lluvia de ideas y conseguir avanzar entre todos; etc.

El debate comenzó ya en clase… ¿podemos enseñar algo que no sepamos? Sin embargo, principalmente no pretendemos seguir con este intercambio de ideas. Lo que fundamentalmente sacamos en claro es una cosa: existen varias formas de aprender y diferentes formas de enseñar. En este sentido, la literatura científica muestra multitud de investigaciones sobre esto; como por ejemplo: cómo se relacionan los estilos de enseñanza del profesorado con los estilos de aprendizaje de su alumnado, o también cómo lo hacen con sus propios estilos de aprendizaje. Existe una Revista de Estilos de Aprendizaje (este es el enlace por si os interesa: http://www.uned.es/revistaestilosdeaprendizaje/). También queremos compartir un artículo reciente en el que se incluye un cuestionario, y su respectiva corrección por si os animáis a cumplimentarlo, sobre estilos de enseñanza (http://www.uned.es/revistaestilosdeaprendizaje/numero_11/articulos/articulo_01.pdf). Y este es un cuestionario en línea sobre estilos de aprendizaje que da las soluciones una vez finalizado: http://www.estilosdeaprendizaje.es/menuprinc2.htm. Esperamos os guste y sea de vuestro interés.

Reflexión sobre las clases aprendizaje...

Está claro que el aprendizaje es un proceso muy complejo, hay diversos tipos, muchos estudiosos, muchas escuelas que siguen el prototipo tal o cual, con el método de turno, la moda en ese momento, es un lío... Aún así, sin ser ninguno de nosotros eruditos,  puedo pensar que todos tenemos métodos para que este aprendizaje sea mejor. Uno de esos factores es tener en cuenta los intereses de los alumnos. Evidentemente si tu explicas algo que no le motive, yo como alumno, seguro que me distraigo, si en esa enseñanza se incluyen mis intereses formaré parte de ese proceso y irá unido a mí. Por ello creo que las experiencias vividas en clase están siendo mucho más didácticas que en otros procesos educativos. Creo que todos coincidimos en crear un ambiente de motivación en el alumno, también determinante para el proceso de aprendizaje, me pongo en el papel de tener que prestar la atención sobre algo que me da igual, si me importa estaré más concentrada. Pienso que esos factores estaban en nuestras sesiones.
En la última clase tuvimos que explicar algo de nuestra disciplina, algo que conociésemos y algo que no supiésemos. Además de juntarnos por grupos, aprender a trabajar de esta manera, reforzamos la cooperación, el respeto, etc. Nos dejaron un tiempo para trabajar, y estoy segura de que todos los grupos creamos una estructura u organización para poder exponer. Sino hubiésemos tenido un orden, hubiésemos expuesto un caos, por lo tanto estaríamos dando unos contenidos disparatados. Eso pasaría también si nos hubiésemos puesto como máquinas a escupir información totalmente desconocida de manera explosiva para los demás. Debemos de partir de algo que sepamos, en la parte de enseñar algo que no supiésemos, se partía siempre de juicios conocidos o preconcebidos, y a partir de ahí nos buscábamos la vida. Como no creo que la función del profesor solo sea transmitir sus conocimientos  sobre cierta materia, creo que esta actividad se puede realizar. También pienso que estamos más cómodos si sabemos de lo que hablamos.  También creo que es fundamental que cada persona tenga claro su concepción de profesor y sus funciones. El otro día había diferencias sobre los roles y funciones del profesor, entre los compañeros, unos hablaban del papel de orientador dentro del trabajo del profesor, otros hablaban de las diferencias entre enseñar y educar...Además coincidió que en la clase de procesos hemos leído un par de textos en los que se habla del profesor como una persona con múltiples funciones. Desde mi punto de vista un profesor es una persona muy activa, debe estar constantemente aprendiendo, creo que en cualquier situación vivida, conocida, de cualquier persona, podemos sacar alguna pizca de aprendizaje. También pienso que un profesor debe conocer  la actualidad, y no solo quedarse en su entorno, también intentar conocer cuantos pueda, ya que eso a lo mejor nos puede servir en un futuro, al igual que creo que debe conocer a sus alumnos. Creo que nosotros como futuros docentes debemos participar en la vida de la comunidad educativa de manera correcta, y me parece muy importante elegir valores positivos y eficaces, e intentar reflexionar sobre ellos, para que aquellos que sean negativos intentemos cambiarlos y corregirlos. También creo que deberíamos tener inteligencia a la hora de aplicarlos ya que creo que todos somos iguales, pero también somos distintos.
Me gusta pensar que la educación es la herramienta más útil para cambiar nuestro mundo, incluso con ella se podrían cambiar los macrosistemas que estuvimos viendo en clase de Héctor, y así poder conseguir vivir de la mejor manera posible, la mayor parte de nosotros e intentar que la minoría puedan llegar a esa calidad de vida. Esta herramienta si se usa mal puede darte un enorme revés creando todo lo contrario. Por ello es importante siempre reflexionar sobre nuestro trabajo, nuestra identidad profesional y su desarrollo.

Recomendación de película

Llevo algún  tiempo para comentar esto...quería dar la bienvenida al blog a todo el mundo y agradecer las aportaciones de los compañeros, son interesantes.

El otro día, después de la clase, estuve viendo una película alemana que se llama "La ola" (Die Welle). Es de 2008 de un director que se llama Dennis Gansel. Me imagino que alguno la habrá visto, otros ni sabrán de su existencia. Desde aquí os animo a verla a todos, ya que considero que hay muchos aspectos como futuros docentes que nos pueden importar. La película está basada en hechos reales, en un experimento de un profesor de secundaria y su metodología. Además me parece interesante visionarla en este momento, porque tiene que ver con las estructuras sociales autoritarias, y ahora mismo estamos viviendo un resurgir "ultra" por toda Europa (disturbios racistas y declaraciones xenófobas en Rusia, resurgimiento del partido de ultraderecha en Francia, asesinato en Grecia y en España se habla de la reorganización de los HammerSkin...)


Preparar palomitas, un buen sofá y disfrutad viéndola.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Cómo enseñar el qué?



Hay distintas formas de adentrarse en el mundo de la enseñanza, es cierto que la mayoría tenemos una idea preconcebida (debido a nuestra experiencia como estudiantes) de cómo se debe enseñar. En mi opinión, todos estamos muy lejos de aproximarnos a ese término. Enseñar, como bien habéis dicho en otros comentarios, no se debe centrar en el contenido, sino en cómo se quiere que el alumno adquiera ese conocimiento.

Está claro, que las actividades dinámicas realizadas en esta clase se nos van a "grabar" más que si sólo nos pusierais presentaciones y nos soltaseis la teoría para tener que memorizarla.Al enseñar algo que sabíamos y era de nuestro campo (como era la mediación, en el caso de nuestro grupo) me dio la impresión que dimos muchas cosas por sabidas, mientras que me maravilló la simpleza con la que el grupo de bellas artes nos convirtió en pintores, mientras (siento ser tan "Clara", en todos los sentidos), con los chicos de educación física no me enteré de nada ¿cómo mides la intensidad? ¿y de qué era la intensidad? Ellos también dieron cosas por sabidas.

Sin embargo, explicar cómo se hace una tortilla de patatas fue realmente fácil y, desde mi punto de vista, con esa explicación todo el mundo podría hacer una tortilla, aunque no e meto en qué sabor tenga. ¿Y enseñar algo que no sabes? Pues como se comentó en clase, al menos tienes que saber algunos conceptos del tema a desarrollar para hacer un hilo conductor (más o menos realista) que te permita colocarte en el rol de docente. Cuando se planteó la idea de enseñar algo de lo que no sabíamos me quede en blanco, pero ahora, después de pensar sobre ello, sé que hay muchas maneras de enseñar lo que no sabes, puedes relacionarlo con otras materias que sí conozcas, puedes hacer una clase interactiva (depende del tema) que te dé un brainstorming y así hacer participes a los alumnos de su propio aprendizaje, me resulta es un tema muy interesante en el que se podrían hacer experimentos.

En conclusión, la actitud y aptitud junto con la metodología utilizada pesan, en mi opinión, más que en contenido a desarrollar, el cual, hoy en día, cualquiera puede ser autodidacta teniendo al alcance de la mano las herramientas adecuadas y el criterio para saber discriminar la información, es decir, la labor docente consiste en enseñar herramientas y crear un pensamiento crítico en el alumno.

Al fin y al cabo, "sólo" estamos ante:





Clara

martes, 15 de octubre de 2013

Actividad "Diferentes formas de enseñar" 14/10/2013


En representación del grupo de inglés formado por Marta, Alberto, Andrea, Alex, Elena, Damaris y yo, he de decir que también nos pareció una actividad muy interesante. Con respecto a la primera parte, decidimos enseñar el presente simple (forma y uso). El dilema fue si enseñarlo en inglés o en español. Al final optamos por enseñarlo en español aunque los ejemplos, evidentemente, eran en inglés. Yo particularmente no estuve muy de acuerdo en esto ya que hubiera preferido enseñarlo en inglés (Se supone que todos tenemos al menos un B1), pero bueno como nos daba un poco de vergüenza hablar en inglés, todo sea dicho, decidimos que en español. Eso sí, quiero dejar claro que en una clase todos dijimos que enseñaríamos en inglés. En definitiva, en esta primera parte llegamos a la conclusión de que pese a dominar los contenidos a enseñar, no nos sentimos tan cómodos como en las otras dos debido un poco a la presión que teníamos (se trata de enseñar algo que dominas) y también a que no sabíamos muy bien cómo organizar todo la información (teníamos mucho que decir, ejemplificar, etc., pero no había tiempo).  En cuanto a la segunda parte, muchos de nosotros nos sentimos muy a gusto ya que enseñamos algo que sabíamos pero de lo que no éramos “expertos” como se pudo comprobar. El tema escogido fue ¿cómo hacer un huevo frito, con y sin puntilla? Fue bastante divertido y participativo. Con respecto al último apartado, nos costó bastante elegir algo de lo que no tuviéramos ni idea, porque no sabíamos muy bien cómo enseñar algo que no sabes. Así que optamos por hablar de los agujeros negros. Por supuesto, aquí la clase fue más bien un debate en el que tanto alumnos como profesores aportamos ideas, teorías y posibles explicaciones a tal fenómeno. Sin embargo, ¿enseñamos realmente algo? O como plantearon los profesores, ¿es lo mismo hablar que enseñar? Nosotros por supuesto pensamos que no y por ellos creemos que mientras que en los dos primeros apartados sí que los alumnos pudieron aprender algo, en el último no, ya que no se puede enseñar algo de lo que no se tiene ni idea. Creemos que es necesario tener una serie de conocimientos para poder enseñar ya sea siguiendo una metodología u otra. Con respecto a esto último y ya para terminar, en el primer ejercicio seguimos una metodología un poco tradicional: el profesor transmite una serie de conocimientos a los alumnos, y es que aunque ahora se promueve el uso de otras metodologías, como la comunicativa, el límite de tiempo no nos dio para más.